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El tatuaje ha evolucionado mucho en los últimos siglos, hasta el punto que ha pasado de ser prácticamente un estigma a convertirse en un recurso muy útil a nivel psicológico. En este artículo vamos a tratar el tatuaje como terapia psicológica, de manera que tendremos en cuenta su evolución y aspectos relevantes que permiten utilizarlo como una inestimable ayuda para un elevado porcentaje de personas afectadas a estos niveles.

Tatuajes y salud mental, un vínculo poco conocido

El tatuaje como terapia psicológica es algo que se ha empezado a tratar de manera bastante reciente, lo que hace que todavía haya muchas personas que desconozcan este tema.

La base principal de esta teoría es el hecho de que el arte corporal puede representar un impacto positivo en la salud psicológica y en el bienestar emocional de las personas.

Con esto debemos entender que el tatuaje trasciende más allá del mero elemento decorativo o de la mera transmisión de ideas, sentimientos y opiniones para llegar mucho más allá y demostrar, a través de numerosos estudios e investigaciones, el hecho de que el tatuaje puede tener beneficios a nivel terapéutico.

De hecho, buena parte de estos estudios consideran que estos beneficios se obtienen desde el primer instante, es decir, desde el momento en el que la persona comienza con la plastificación del tatuaje, lo que como muchos de vosotros ya sabréis implica la realización del diseño conjuntamente con el tatuador, la elección de una zona, a las dimensiones, los diferentes elementos y por supuesto también el significado que se quiere transmitir.

Esto se considera que puede llegar a convertirse en una experiencia personal y transformadora, con lo cual puede dar lugar a una expresión clara de las emociones, permite tener la sensación de recuperar el control sobre el propio cuerpo y a la vez también ayuda a sanar heridas emocionales.

Seguramente habréis observado que cada vez son más las personas que refleja a través de los tatuajes eventos importantes en sus vidas como pueden ser traumas, problemas de identidad, pérdida de seres queridos o incluso la superación de alguna dura enfermedad.

Una vez que la persona se ha realizado el tatuaje, siente una liberación de manera que lo que experimentes como si hubiese dejado atrás esa carga emocional, lo cual le permite empezar de nuevo de cero sin esa altura losa que le ha estado acechando durante tanto tiempo.

Evolución de la terapia psicológica a través del tatuaje

A lo largo de los siglos, la terapia psicológica ha ido evolucionando de manera muy significativa, hasta el punto en que, a día de hoy, contamos con un abanico muy amplio de terapias y recursos con los que afrontar practicante cualquier tipo de situación con muy buenos resultados.

Un buen ejemplo de dicha evolución es el de utilizar el tatuaje como terapia psicológica, algo que hasta hace pocos años podría ser considerado como algo ilógico o incluso absurdo, pero que, tras profundos estudios e investigaciones, al final se ha convertido en una alternativa más que pueden ser de gran eficacia gracias a que no presenta efectos secundarios mientras que para algunos pacientes puede ser una solución con muy buenos resultados.

Hay que tener en cuenta que uno de los aspectos más valorados del tatuaje como terapia psicológica es el hecho de que a menudo hay emociones que son difíciles de expresar con palabras, además de que cada persona tiene una forma personal y única de procesar los traumas del pasado, de manera que el tatuaje se convierte en el lienzo a través del cual se pueden expresar con libertad y de una forma también completamente personalizada.

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